lunes, 15 de noviembre de 2010

Exorcismo y "El Rito"



Cita con un exorcista

Año 2008. Una gris y fría tarde de enero en Roma. A paso ligero alcanzo un antiguo edificio en el barrio de Monteverde: el Piccolo Cottolengo de la congregación de San Luigi Orione. Toco timbre apresurado y unos segundos después aparece tras la puerta de vidrio una figura delgada y alta. Con tranquilidad me hace pasar a una rustica oficina. Nos sentamos ante un gran escritorio de metal y comienza mi cita con el exorcista.


Nombre: Giancarlo Gramolazzo. Sacerdote y hasta la semana pasada presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas. Más de 30 años de servicio a la Iglesia y cientos de almas liberadas de los demonios. El pasado 8 de noviembre falleció en la capital italiana a causa de una grave enfermedad. Por ello el recuerdo de aquella entrevista, tanto extraña como fascinante.

El motivo de nuestro encuentro: una serie de reportajes que estaba preparando sobre el diablo y su manifestación en el mundo moderno. Durante poco más de una hora habló de los más y los menos de luchar, todos los días, contra el príncipe de las tinieblas.

Por sus anteojos oscuros en pleno invierno y los rudos signos de la parte derecha de su cara intuí que algún tipo de enfermedad le aquejaba. En cambio por su ropa, simples pantalones grises y un suéter color negro, comprendí que la humildad es la característica básica de todo exorcista.



Gramolazzo no era un obsesionado por el demonio. En su oficina no encontré imágenes de San Miguel Arcángel ni cruces de plata, tampoco vi sombreros europeos de pana ni sobretodos gastados. Al contrario sí pude ver un gran conocedor de las tácticas diabólicas, alguien con un imperceptible sexto sentido, con la templanza suficiente como para afrontar al mal en toda su crudeza. En su homenaje comparto con los lectores de este blog el reportaje producto aquella cita.



LUCHA CONTRA SATANÁS Y EXORCISMOS, A LA MEXICANA

Por Andrés Beltramo Álvarez / 9 de abril de 2008

Ciudad del Vaticano.- En aquella parroquia mexicana llena de fieles en oración casi mística el sacerdote italiano vivió una de sus experiencias más intensas, participó de un exorcismo colectivo y luchó con un demonio que hablaba el dialecto de su Liguria natal. 

Ocurrió en una localidad del Estado de Veracruz, en el sureste de México y el protagonista fue Giancarlo Gramolazzo, presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas, uno de los principales impulsores del trabajo organizado de los presbíteros dedicados a la lucha contra el diablo y que ha viajado para ofrecer sus conocimientos a colegas mexicanos en 2004, 2005 y 2007.

 “En aquel lugar (Veracruz) la oración liberadora se llevó a cabo en presencia con toda la comunidad parroquial, por lo tanto varios fieles rezaban, después estaban más de 10 personas de varias edades ya listas para los exorcismo”, evocó.

Recordó que intervinieron tres exorcistas además del párroco y del obispo, oraron por varias horas hasta la una de la madrugada y una de las personas llegó a dirigirse a él en dialecto la región del norte de Italia donde nació. “Ella me hablaba y yo le respondía, la persona entendía lo que le decía. ¿Dime quien eres? Le dije y me respondió que yo sabía quién era: yo y tu nos conocemos, sabes que no quiero irme”, explicó.

Esa conversación, dijo, fue una “señal muy importante” porque se trata de uno de los requisitos que demuestran la verdadera posesión demoníaca, cuando la víctima comprende y dialoga en idiomas que jamás ha escuchado.

“Cuando terminamos ellos se recuperaron, algunos nos esperaron hasta las dos de la mañana, nos agradecieron y estaban bien, naturalmente los exorcismos debían repetirse en sesiones sucesivas”, apuntó al calificar la experiencia de “muy fuerte” e “interesante”. 

Iniciador en 1994 de la primera organización formal, estable y reconocida por El Vaticano que vincula a sacerdotes autorizados en ejercer el ministerio antidemoníaco, Gramolazzo habló de la presencia de Lucifer en Latinoamérica. Reveló que en México existen muchos sacerdotes y grupos que llevan a cabo oración liberadora que han surgido como respuesta al avance de las sectas que desde los Estados Unidos han invadido todo el continente.

En algunos pueblos de ese país, sostuvo, existe mucha confusión del mundo mágico mezclado con el cristianismo y otros ritos paganos, lo cual provoca como resultado un aumento de la presencia demoníaca.

Amigo personal de Pedro Mendoza Pantoja, de la arquidiócesis de la Ciudad de México e impulsor de la asociación de exorcistas a nivel nacional, reconoció la calidad de los sacerdotes de ese país dedicados al tema. 

“Los exorcistas mexicanos que he conocido, debo decir, que están muy interesados a hacer bien las cosas, me dieron una impresión óptima; son sacerdotes de fe, han comprendido la importancia del combate contra el demonio”, afirmó. Los calificó como “serios y precisos” aunque no descartó que existan algunos que no cuenten con estas cualidades.

Tanta ha sido la atención que en 2004 México se convirtió en la primera nación del mundo en ser sede de un congreso internacional sobre satanismo para clérigos, después de Italia. El éxito fue tan amplio que se repitió en dos ocasiones. De estas experiencias nacieron reuniones entre exorcistas de diversas diócesis con el objetivo de formar una asociación estable.

“Muchos obispos se han sensibilizado en los últimos tiempos con el problema y han nombrado exorcistas; a ellos (mexicanos) les tengo mucha estima, muchos son nuestros amigos y nos conocemos desde hace años”, estableció Gramolazzo.

Serafines Susurran.- Uno de los motivos que me llevó a escribir esos reportajes sobre el demonio en 2008 fueron unas declaraciones que, poco tiempo antes, había pronunciado uno de los exorcistas más famosos, Gabriele Amorth, quien reveló el interés de Benedicto XVI por emitir un documento para recomendar a todos los obispos del mundo el nombramiento en cada diócesis de, al menos, un sacerdote encargado de exorcismos.

La noticia dio la vuelta al mundo y un par de días después el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, la desmintió. Pero la espinita quedó ahí. Por eso cuestioné al respecto tanto a Gramolazzo como otro ilustre exorcista, Gabriele Nanni, quienes me confirmaron que el Papa consideró esa opción pero prefirió no concretarla por las fuertes presiones recibidas de obispos de Alemania, Francia e Inglaterra.



¿Qué motivó tales presiones? Ambos sacerdotes coincidieron: los prelados de Europa ya no creen en el demonio como entidad real y actuante en el mundo tangible. Por eso mejor evitar ciertas disposiciones. Aquellas palabras me sorprendieron no sólo a mí. Para muestra basta ver el trailer de la película “El Rito” protagonizada por Antony Hopkins y que llegará a los cines en enero. Porque el demonio siempre estuvo (y seguirá estando) ahí.





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